lunes, 24 de noviembre de 2014

HIJO.

Cuando el dolor propio deja de sentirse porque el sufrimiento de un hijo es más profundo y duele más.
Cuánto amor tendria que darse para sostener o contener a un hijo, nada es suficiente, porque siempre está el dejo de que será poco.
El deseo constante de evitarles cualquier sufrimiento, cualquier dolor,  pero la racionalidad de pensar que ya cumpliendo años tienen que vivir sus propias experiencias. Que ilusión el pensar que sólo vivan sus sueños pero que esos sueños siempre sean eso, sueños, y que no se conviertan nunca en tristes realidades.
Hoy sólo puedo acompañarlo en su primera experiencia que no ha sido buena pero que sin duda servirá de enseñanza, lecciones que la maestra vida va enseñando.
Sólo puedo decir que siempre estaré para ti en donde quiera que estés y me necesites, ahí estaré, esperándote con los brazos y el corazón abierto para que puedas cobijarte con mi amor infinito.

1 comentario: